La libertad está en ser dueños de la propia vida.

 

Ser dueños de nuestra propia vida es muy fácil de decir, pero un poco más complejo el llevarlo a cabo con plenitud.

Todo el mundo cree ser dueño de su vida, pero la realidad dibuja una escena un poco distinta a la que nos gusta creer a todos.

Cuando hago lo que se supone que debo hacer con mi vida, ¿soy dueño/a de mi vida?

Y, cuando estudio lo que mi familia determina, ¿soy dueño/a de mi vida?

Cuando NO establezco mis propias metas personales ¿soy dueño/a de mi vida?

Para tomar las riendas de tu propia vida, el primer paso y más importante es determinar cómo quieres que sea tu vida. Y para poder hacer esto de forma eficiente, el definir metas personales y profesionales es vital para poder conseguirlo.

Si tus metas son las que se supone que debes conseguir, simplemente no eres dueño/a de tu vida. Aunque vivas la ilusión de que sí lo eres.

La realidad es que si no tomamos la determinación de vivir la vida como nosotros queremos y hacer realidad nuestras ilusiones personales, nunca tomaremos el timón de nuestra vida.

Y, simplemente navegaremos entre pequeños momentos en los que sí determinamos nuestra dirección, aunque mezclados con la gran mayoría del tiempo donde hacemos las cosas por inercia, por rutina o por el mero hecho de ser lo que se supone que debemos hacer.

Esta situación, tan habitual, es la que determina nuestro grado de libertad. Ya que si no puedes decidir plenamente sobre tu vida, ¿cómo vas a poder sentirte libre?

¿Realmente eres libre y el dueño/a de tu vida al 100%?

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