Lo que con mucho trabajo se adquieres, más se ama.

 

Cuando conseguir cualquier cosa en la vida nos ha requerido un esfuerzo, ya sea a nivel de trabajo físico o de trabajo intelectual, el valor que le damos es mucho mayor que si no nos ha costado ningún esfuerzo.

Esto, aplicado en la sociedad actual, es bien fácil de ver. Sobre todo, en jóvenes que lo tienen todo al alcance de sus manos y, además, todo tiene un sentido trivial para ellos.

La cultura del esfuerzo está en horas bajas. Una gran parte de gente cree que las cosas tienen que ir como ellos desearían que fuesen, sin tener que dar nada a cambio. Y en este punto es donde se germina la semilla de la frustración y la desesperanza.

“Quien algo quiere, algo le cuesta” se dice en mi tierra. Y aunque esta frase seguramente es entendida y compartida por la mayoría, su aplicación dista de la realidad, ya que conseguir lo que uno se propone requiere reflexión, análisis, método y, sobre todo, Acción.

Y tú, … ¿valoras igual lo que has conseguido con tu esfuerzo que lo que has conseguido sin esfuerzo?

¿Eres consciente que tus deseos e ilusiones están ligados a “hacer algo” para conseguirlo?

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