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El amigo ha de ser como el dinero, que antes de necesitarlo, se sabe el valor que tiene.

 

La amistad es uno de los grandes tesoros del hombre.

No se tiene amistad con todo el mundo que se conoce; ni tampoco se tiene amistad con esas personas que pueden estar muy cerca de ti, pero sólo les mueve el interés que puedan tener.

Las buenas amistades se distinguen porque son aquellas que, en los momentos difíciles, están ahí por el simple hecho de ayudar. Y aunque muchas veces no pueden hacer nada por ayudar, el hecho de sentirte arropado/a y poder hablar, ya te puede llegar a ser de una gran ayuda.

A lo largo de la vida, todos nos vemos afectados por algún mal momento. Y, es entonces, cuando te darás cuenta del valor de tus amistades verdaderas.

Conozco a mucha gente que su única preocupación ha sido tener muchos “amigos”, y llegado el momento de necesitarlos, sólo para poder hablar –ya no te hablo de pedir dinero-, simplemente, no han estado. Entonces… ¿son amigos tuyos realmente?

Entiende que la vida tiene sus propias normas. Y a medida que los años pasan, lo normal, lo habitual y la realidad es que podrás acabar contando tus amigos con los dedos de una mano; y seguramente, no los acabes utilizando todos.

Cultivar las amistades es muy importante y satisfactorio. Pero antes hay que saber distinguir su valor, para dedicarles el tiempo necesario a aquellas que tengan un valor real.

Éste pienso que es el mensaje que Sócrates quería hacer llegar.

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