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No debes quejarte de la nieve en el tejado de tu vecino cuando también cubre el umbral de tu casa.

 

Una de las costumbres más extendidas que, ni de lejos es una buena noticia, sino más bien lo contrario, es la de culpar a nuestro entorno.

Siempre encontramos culpables cuando las cosas no van como quisiéramos, ya sean personas, situaciones e incluso objetos. Es como un deporte universal.

En mi tierra hay un dicho muy parecido al de Confucio y, seguramente, mucho menos antiguo, que dice:

 “Antes de barrer en casa de los demás,

hay que barrer en casa de uno mismo”.

Y seguro que en tu región también existe algún dicho con un significado similar.

La cita de Confucio no hace más que recordarnos que antes de criticar, atacar o buscar culpables en el entorno, hay que mirar hacia uno mismo. Ya que, como siempre, el responsable está ahí, en uno mismo, en lugar de en casa del vecino o en la calle de enfrente.

Si las cosas no van cómo quisieras, quizá es porque no haces lo que debieras.

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