En un post anterior habíamos hablado acerca de la importancia de usar algunas técnicas, como la de la rueda de la vida, para poder lograr establecer metas en nuestra vida y poder hacer una lectura de nuestra actual situación de vida, pero enfocados en lograr mejorarla en aquellos aspectos en lo que no estamos del todo satisfechos.

Sin embargo, hoy quiero que nos fijemos en el poder de la mente. Y especialmente, en ese magnífico poder que todos tenemos, pero que no siempre explotamos en favor de nuestros intereses. El poder de crear una actitud positiva.

¿Qué actitud tomar frente a la vida? 

El desafío más grande al que nos enfrentamos a diario, probablemente sea el evitar enredarnos en malos rollos mentales, que se dan a partir de situaciones que no nos agradan demasiado o que provienen de nuestro entorno. Es un desafío, porque si somos honestos, realmente cuesta no enredarse en las situaciones problemáticas o que nos causan angustia. Muchas veces sólo nos queda tener que atravesarlas y esperar que pasen.

Me parece que la actitud positiva es una de las grandes herramientas que debemos desarrollar para pasar por estas situaciones incómodas de la vida cotidiana o del trabajo. Porque de ella no nos podemos librar y va a ser el lugar donde volvamos a abrevar cuando sintamos que caemos en el pesimismo.

Si me preguntan cuál es una de las claves para ser feliz, sin lugar a dudas incluiría en mi respuesta el hecho de poder desarrollar una actitud positiva en todos los ámbitos de la vida, porque una de las ventajas más importantes a la hora de pensar acerca de cómo enfrentamos todos los espectros de nuestra vida es, justamente, recurriendo a las herramientas que hemos desarrollado durante años y que ahora son parte de nuestro carácter. Una de esas herramientas es una actitud proactiva y optimista acerca de la vida, de los negocios y de las situaciones.

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¿Cuál es el poder que tiene la mente sobre nuestra realidad? 

Te diría que es un poder simplemente inmenso y del que nunca nadie va a poder estar seguro de su inconmensurabilidad. La mente domina un aspecto super importante que nos permite sentirnos a gusto con nosotros mismos y con el mundo circundante. Ese aspecto es el de la lectura de los hechos.

Hay personas que ante un mismo hecho, causado por ellos mismos, lo convierten en una pequeña tragedia griega donde ellos son víctimas inocentes de un destino injusto; mientras que otras, pueden rápidamente reconocer que ellos mismos han sido la causa, reconocer el error y asegurarse de aprender exactamente cuál fue la debilidad de la decisión para no volver a cometerla en el futuro. Esta lectura de los hechos está en el tipo de mentalidad que cada uno desarrolla a lo largo de toda la vida. Y la relación con la actitud, la predisposición a aprender y el valor del fracaso configuran un tipo de mente más o menos optimista, más o menos fiel o más o menos azarosa.

El poder de nuestra mente reside en el poder de leer los hechos como son. No de crear realidades en función de nuestros intereses, y mantenernos enfocados en ellas a pesar de las circunstancias.

Si somos capaces de desarrollar una mentalidad lo suficientemente plástica como para reconocer que somos seres imperfectos, que cometemos errores y que debemos aprender de ellos todos los días, por encima de la mentalidad de que merezco todo por el simple hecho de ser yo, que la vida me es adversa sin razón o que todo me sale mal porque los otros están mal, entonces estamos en el camino hacia una vida donde cada paso pueda ser medido con justicia y no con rigor de verdugo.

Entonces, la felicidad ¿es una actitud de vida o un estado de ánimo a desarrollar? 

Para mí, la felicidad representa un hito, es decir, un punto de llegada que debe seguir siendo explorado hacia otros puntos de llegada en un constante bucle hacia destinos que nos autoproclamemos en pequeñas acciones cotidianas y que inunden de disfrute nuestras familias, nuestros negocios, nuestros trabajos y nuestras relaciones.

En ese sentido, la felicidad es una actitud contemplativa proactiva, un estado de la mente más o menos constante que se parece mucho a la paz mental, pero siempre tendiente a la mejora de los que nos rodean y de nosotros mismos, claro.

Aunque también podemos tender erróneamente a pensar en la felicidad como un estado de animo a desarrollar. Es decir, si la pensamos como posibilidad de que no haya felicidad, entonces ahí somos conscientes de pensarla como un estado de ánimo que puede variar dependiendo de qué hagamos para mantenerla todos los días y de las decisiones que tomemos en favor de que se mantenga como parte importante de nuestras relaciones con otras personas, con los objetos materiales y con las necesidades emocionales que todos los seres humanos tenemos. Y es ahí donde te darás cuenta fácilmente que no es un estado de ánimo, sino que se basa en tu actitud.

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El secreto de la felicidad 

Ten en cuenta reconocer que el verdadero juego para cambiar tu vida consiste en no enredarse con la mala lectura de la realidad que los otros hacen de los mismos hechos que tú vives o que te rodean.

Tu mentalidad y tu actitud son muy importantes a la hora de poder desapegarte de los malos hábitos de victimismo que las personas usan para justificarse ante sus propias malas decisiones.  Tal vez el secreto de la felicidad consiste simplemente en ser conscientes de que estamos siendo parte de un juego mayor y de nuestra decisión de jugarlo o no.

Y grávalo a fuego, tu felicidad se basa en tu Actitud.

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