Se quiere más aquello que se ha conseguido con muchas fatigas.

 

Podríamos resumir esta afirmación como “la recompensa al esfuerzo”, ¿no crees?

Es el mensaje básico que, seguramente, hemos escuchado todos de nuestros padres y abuelos en primera instancia, y después de nuestros profesores en la escuela.

Esta es una lección de vida, que cuando somos niños no acabamos de entender y, realmente, ni nos interesa aprender. Pues es mucho más fácil conseguir tus propósitos sin esfuerzo alguno.

Pero a medida que avanzamos hacia la edad adulta, nos damos cuenta que nadie te regala nada en esta vida. Y que todo propósito lleva consigo un esfuerzo.

Me he encontrado a lo largo de mi vida con muchas personas que tenían un interés mayúsculo en conocer cómo desarrollar metas para conseguir sus sueños, o cómo disponer de una estructura de trabajo óptima a través de dominar la planificación y la gestión del tiempo, e incluso, muchos creían que aprendiendo cuatro parámetros sobre ventas su futuro mejoraría de un día para otro.

Y por supuesto que todo ello es posible, PERO… con esfuerzo, aplicación en el día a día, medición y analizando para mejorar las acciones a aplicar. Sólo así se consigue dibujar la vida tal como la concibas. Y, en consecuencia, valorarás todos tus logros de una forma especial si los has conseguido a través del esfuerzo.

La reflexión de esta cita para mi entender es: ¿Estás dispuesto a trabajar para conseguir lo que deseas en la vida?

Si lo que buscas es una varita mágica que cambie tu situación de hoy para mañana, siento decepcionarte, pero… ¡No existe!

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