Aprende a vivir y sabrás morir bien.

 

Además de Confucio existen otras líneas de pensamiento que sostienen esta idea. Defienden que quién exprime y disfruta su vida de forma plena, disminuye su miedo a la muerte; hasta el punto de desaparecer totalmente. Esto sucede al tomar conciencia que la muerte simplemente forma parte del ciclo de la vida:

Nacemos, crecemos, maduramos y, finalmente morimos.

Vivir es un arte. Poder dar forma a nuestras inquietudes personales en todas las áreas de la vida y vivirlas con alegría y pasión nos proporciona unos niveles de satisfacción y plenitud personal increíbles.

El fin de nuestros días nos puede aterrar enormemente. Sobre todo, si vemos que la vida ha transcurrido sin nuestro control y dirección. Y mucho peor si, encima, nos han quedado muchas experiencias por vivir.

El mayor reto de nuestra vida es poder convertir en realidad nuestros sueños e ilusiones. Y la mejor forma para asegurar que esto ocurra y que no nos vuelva a preocupar la muerte es a través del desarrollo de Metas Personales.

La vida es maravillosa para malgastarla en preocupaciones, dolores de cabeza y en estar más pendiente de lo que hacen los demás que en uno mismo.

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