Los defectos de un hombre se adecuan siempre a su tipo de mente. Observa sus defectos y conocerás sus virtudes.

 

Los defectos, entendidos como aspectos de mejora personal, tienen su reflejo en la forma de pensar de cada uno.

Por mi profesión, una de las preguntas más habituales es: ¿cómo haces para analizar a tus clientes y saber siempre cuál es la mejor opción para poder ayudarles de forma exitosa?

Mi respuesta siempre es la misma… “No analizar. Lo único que hago es observar lo que hacen”

Al ver las acciones que emprenden las personas, lo creas o no, puedes entender perfectamente su forma de pensar. Esto es así porque su forma de pensar es la que determina las acciones que emprenden.

Por esa misma razón, tú mismo/a podrás entender tu mente si observas de forma disociada lo que haces. No debes verte en primera persona. Debes verte a ti mismo/a como si miraras una película.

Y al entender tu mente, una vez vistas tus propias acciones también verás con mucha facilidad cuáles son tus virtudes.

Cambia tu mentalidad, supera tus condicionamientos mentales y estarás en una muy buena posición para convertir tus defectos en virtudes.

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