El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla.

 

Parece que esta cita sea mucho más actual que lo que realmente es, ¿verdad?

En la actualidad, el ritmo de vida que llevamos, el flujo de información y la creencia que todo se debe hacer rápido nos ha llevado a actuar de forma que cualquier tarea que realicemos, la hacemos de forma rápida. Porque siempre tenemos alguna cosa más importante para hacer que la que estamos realizando.

Esta situación lleva a la precipitación en la ejecución, a eliminar la parte de pensar y preparar la ejecución y, por supuesto, también nos lleva a querer obtener los resultados que buscamos de forma igual de rápida.

Pero la realidad es que al ir deprisa y ejecutar rápido y mal, lo único que conseguimos son errores, perder tiempo y, lógicamente, no conseguir los resultados que queríamos alcanzar.

Esta situación te puede llevar a la desmotivación y a la frustración mucho más rápido de lo que puedas pensar.

La reflexión es sencilla. Piensa, prioriza y protege todas las acciones que emprendas para conseguir tus metas, porque si no, lo único que vas a conseguir son errores, pérdidas de tiempo y penalizar tu actitud.

La planificación y no hacer listas de tareas sinfín es la mejor solución para alcanzar tus propósitos de forma eficaz.

… ¿planificas?

… ¿tienes metas escritas sobre tus ilusiones?

… ¿sigues el plan de acción adecuado para alcanzar tus propósitos sin errores y en el plazo previsto?

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