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El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos.

 

Esta cita tiene como base el Mito del Carro Alado.

Te recomiendo que lo busques y lo leas; ya que es muy interesante el enfoque que hace Platón de cada una de las partes del carro, incluidas las alas. 🙂

Esta frase de Platón se puede interpretar muy ampliamente, ya que cada una de las partes del carro simboliza y detalla una parte importante del hombre y su vida. Por este motivo, prefiero que seas tú mismo/a quien saque conclusiones una vez leído.

Aquí nos centraremos en los caballos, pues pienso que, al representar las emociones de las personas, son el punto inicial del conocimiento humano personal.

El primer escollo que tiene cualquier persona, al mirar hacia su interior, es la confrontación de sentimientos opuestos sobre los mismos principios o situaciones.

Esta confrontación nos penaliza enormemente en un nuestro día a día y en nuestra vida, porque tienen la facilidad de poder apartar nuestro enfoque sobre lo que realmente queremos y deseamos. Y provocar que acabemos dando vueltas a posibles problemas que ni tan siquiera han sucedido y que, bien pensados, seguramente nunca existirán.

Los caballos son de diferente color. Uno es blanco, que representa el positivismo del hombre, sus pasiones, sus deseos, el coraje, el amor, la valentía.

El otro es negro, que simboliza las tendencias negativas y destructivas del hombre, sus deseos más bajos, el instinto de conservación.

Y el hombre, conductor o auriga, simboliza la capacidad del hombre para llevar en equilibrio los caballos blanco y negro.

Si el caballo que domina en tu vida es el negro, por mucho que tú intentes mimar al blanco y potenciar sus capacidades, es cuando se da el caso que crees que lo sabes todo. Te impides aprender, te impides adquirir responsabilidad personal y te impides trabajar en tus ilusiones, porque te parece creer que nada puedes hacer para convertirlas en realidad. Y acabarás siendo una persona triste y oscura. Porque con el tiempo, el caballo negro tendrá más fuerza y será él quien determine la dirección del carro (la vida del hombre que lo conduce).

Si el caballo que domina es el blanco, poco que decir, simplemente el hombre disfrutará y vivirá una vida como él desee.

Dominar a los caballos es tu responsabilidad, al igual que aprender a utilizar las herramientas que van a facilitarte dicho trabajo.

¿Quieres llevar las riendas de tu carro tú? … ¿o prefieres que las coja el caballo negro?