Toma para ti los consejos que das a otro.

 

En general, nos es muy fácil decir a los demás lo que deben hacer en cada momento. Y lo curioso es que no tenemos en cuenta cuál es nuestra actuación cuando nos encontramos en la misma situación.

Esto no quiere decir que los consejos que puedas dar no sean correctos, sino más bien al contrario.

Lo que Tales de Mileto nos quiere decir es que, como tus consejos son buenos –al menos desde tu prisma-, lo que deberías hacer es aplicártelos primero a ti mismo. Pues lo habitual es decir lo que hay que hacer; pero luego, en nuestro propio caso, nos cuesta hacer lo que aconsejamos a los demás.

El problema de ello es que somos esclavos de nuestros hábitos. Y por este motivo podemos explicar, comentar y sermonear a nuestro entorno con grandes formas de cómo hacer las cosas, cuando nosotros somos incapaces de hacerlo por culpa de nuestros hábitos, que en muchas ocasiones son literalmente contrarios a lo que promovemos.

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