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Pasan los años y un día, cuando te diriges a tu puesto de trabajo, piensas: “¿por qué nunca me promocionan?”, “¿por qué llevo una década en el mismo sitio cuando a otros compañeros que llegaron cuando yo o, incluso, mucho más tarde, les han subido de sueldo o de categoría?”. Si te ha pasado esto alguna que otra vez, es que tienes un problema. Ahora no funciona creer que los demás suben por enchufe o que tu jefe te tiene manía. Seguramente practicas una serie de hábitos tóxicos que minan tu productividad, es decir, tu manera de actuar te priva de aquel tan deseado ascenso. Te explico los más importantes hábitos tóxicos en el trabajo.

Hábitos tóxicos en el trabajo: los 10 más habituales

 

1. “Me gusta trabajar solo

Si lo tuyo es ir por tu cuenta, no es el mejor camino. Los tiempos de “yo solo contra el mundo” ya han pasado a mejor vida. Lo que cuenta es trabajar en equipo, aprender a ayudar a los otros y, al mismo tiempo, a asumir que ellos también nos pueden ayudar. Lo que te hace mejor y más fuerte es sumar con los demás.

 

2. “Esa no es mi faena”

La proactividad es clave, tus superiores la detectan en seguida y está muy bien valorada, es tu lingote de oro, si la utilizas, claro. Si cuando surge algún problema y se buscan voluntarios para hacerlo, tú piensas que eso no va contigo y escondes la cabeza bajo el agujero, como un avestruz, tranquilo: descubrirás que si tú no los tienes en cuenta, ellos tampoco te verán cuando piensen en promocionar a alguien. La ley del mínimo esfuerzo no suele ir acompañada de una recompensa.

 

3. “¡Qué tarde se ha hecho! Esto ya lo acabaré mañana”

Si has tenido la oportunidad de acabar un trabajo aunque te hubieras tenido que quedar un cuarto de hora más, que sepas que no ha sido una buena idea. Se valora el esfuerzo en los momentos críticos, no durante la rutina. ¿Tanto te costaba acabarlo? Si crees que sí, te equivocas; además, si reflexionas unos segundos verás que uno se siente mejor cuando finaliza el trabajo que cuando lo deja para el día siguiente.

 

4. Hábitos tóxicos en el trabajo: “Lo más difícil, siempre para el final”

Craso error, la clave de tu realización en tu entorno laboral pasa por coger el toro por los cuernos y enfrentarte a lo más complicado al principio; si lo resuelves, verás que luego es mucho más fácil. En cambio, si te guardas lo más difícil para el final, la subida se te hará insoportable. Y encima, esta ascensión la habrás decidido tú.

 

5. “No quiero correr riesgos; que sean los otros”

Sólo se equivoca el que decide y no todos hemos nacido para decidir. Eso sí, existen los que renuncian a las obligaciones porque es una mochila que pesa y cansa cuando hay que arrastrarla a menudo. Tus jefes tampoco se arriesgarán a promocionar a un trabajador/a que no quiere asumir riesgos.

 

6. “A veces no cumplo con lo previsto, ¿y qué?”

Pues nada. Si tienes toques de irresponsabilidad en tu trabajo, tus labores no se realizan en los plazos previstos y exigidos y, encima, consideras que esto no tiene importancia o una importancia relativa, no creemos que con este planteamiento te den el premio al trabajador del mes.

 

7. “De vez en cuando digo algunas mentiras, sin importancia”

O sea, que mientes. No conocemos a muchas personas que prefieran de compañero de trabajo a un mentiroso porque, a la que pueda, te dejará con el culo al aire. Hoy mentirá hinchando su currículum o inventándose cosas, pero cualquier día se pondrá las medallas por un trabajo que ha llegado a cabo otro compañero. Si eres así, tu futuro laboral está en entredicho; tu promoción, ahora, inalcanzable.

 

8. “¿Para qué me tengo que seguir formando, si ya sé todo lo que necesito saber?”

Pues eso, si crees que ya lo sabes todo, es que no sabes nada. La formación es importante llevarla a cabo durante todas las etapas de la vida y, mucho más, en la laboral, donde los conocimientos y las capacidades cambian de forma vertiginosa. Recíclate y actualízate y tu trabajo y tu vida saldrán ganando.

 

9. Hábitos tóxicos en el trabajo: “Al que no sepa hacer algo, que le zurzan”

No todos somos iguales, ni en la vida social ni en el trabajo. Debes ser capaz de empatizar con las amistades con las que vas de copas y con tus compañeros de trabajo. No todos funcionamos de la misma manera ni tenemos la misma curva de aprendizaje. No te enfades por cosas sin importancia, la frustración y el enojo no son ni serán nunca tus aliados. Tu falta de sensibilidad es una losa para generar un clima laboral positivo.

 

10. “No sé hasta dónde me gustaría progresar”.

Veamos: tal vez quieres que te promocionen y te suban el sueldo y a ver si tienes la suerte de trabajar menos. En realidad, debes preguntarte qué quieres hacer y hacia dónde quieres llegar. A partir de las respuestas, elabora un plan para delimitar tus capacidades y, cuando lo tengas, mantente enfocado en todo momento, no pierdas el rumbo porque si no es así no llegarás a tu destino.

 

Hábitos tóxicos en el trabajo ¿Con cuáles te identificas?

Ya te he explicado los principales hábitos tóxicos en el trabajo. No es que los debas cumplir todos, pero seguro de que, si te sientes poco valorado en tu lugar de trabajo, es que algunos de ellos forman de tu rutina diaria. Fíjate claramente en cada uno y descubrirás qué es lo que tal vez te impide prosperar en tu mundo laboral ¡Ponte en marcha para corregir eso!