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¿Conoces la matriz DAFO? La matriz DAFO es una poderosa herramienta que se utiliza para analizar el posicionamiento estratégico de una empresa. A pesar de que no es un invento reciente, sigue pasando el tiempo y no deja de constituirse en un elemento de lo más eficaz para desarrollar un análisis más que certero sobre dónde está ubicada exactamente una compañía (y no me referio a geográficamente hablando). Por ello, hoy te voy a explicar en qué consiste la matriz DAFO.

Matriz DAFO. Un acrónimo

DAFO son unas siglas que corresponden a cuatro valores básicos para averiguar hacia donde navega una empresa y, a partir de allí, fijar si el rumbo que sigue es el correcto o si se tiene que variar para adaptarse a los nuevos retos y seguir creciendo. El acrónimo de DAFO significa: Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. Como verás, se trata de aspectos positivos y negativos y, al mismo tiempo, de situaciones de presente y de prospecciones de futuro, un punto clave para posicionar un negocio.

Una forma sencilla de matriz DAFO

Los más puristas en el análisis DAFO seguramente utilizarán una hoja de cálculo, pero hoy te lo voy a plantear de una manera más sencilla, para que primero te familiarices con este sistema para radiografiar la estrategia de una empresa: coge una hoja en blanco y divídela con un lápiz en cuatro partes, es decir, dibujando una especie de cruz latina. Una vez hecha esta división, marca en cada una de las casillas uno de los cuatro conceptos, y entonces ponte a pensar con detenimiento qué poner en cada una. Parece fácil, ¿no? Tal vez lo sea, pero, por si acaso, te vamos a acompañar en el proceso de cada uno de los cuatro valores para que las ideas te afloren con más facilidad. 

Cómo confeccionar una matriz DAFO

La materia prima que debes utilizar es el análisis del presente, es decir, las fortalezas y las debilidades, porque después te será más fácil identificar las amenazas y las oportunidades.

  • Fortalezas.- Son todos aquellos aspectos que hacen que tu empresa destaque en algún aspecto. No pienses únicamente en el chip de los productos o servicios que ofrece -que se supone que deben ser buenos, eso es de pura lógica-; pueden ser aspectos como el esfuerzo de tus empleados o que entre ellos exista un elevado grado de complicidad a la hora de desarrollar sus trabajos. En una empresa donde predomine la sintonía laboral será más fácil afrontar cambios, sean del color que sean, y marcarse retos porque los trabajadores los verán más factibles, mientras que en un entorno de crispación o de falta de motivación (lo que equivaldría a una debilidad), cualquier elemento distorsionador de la mecánica diaria será de una complejidad suprema, como si tuvieran que ascender a la más alta de las montañas. ¿Otros ejemplos de fortalezas? Buena relación con los proveedores, ofrecer productos innovadores que todavía tienen poca competencia en los mercados, una situación financiera consolidada… en conclusión, puntos de partida a la búsqueda de un futuro aún mejor.
  • Debilidades.- Es todo aquello radicalmente opuesto a lo anterior, son los aspectos en los que tu empresa flaquea y en los que debes actuar con la máxima celeridad para revertir la situación. Saber tus fortalezas te puede hacer sonreír y sentirte bien, pero descubrir dónde fallas puede ser muy duro y tal vez te obligue a tomar decisiones drásticas que pongan en jaque la viabilidad de la plantilla y de la empresa. Sin embargo, y por mucho que te pese, averiguar a tiempo tus debilidades te puede fortalecer -valga la paradoja- a la hora de tomar una decisión con la que modificar el rumbo equivocado por el que se dirige tu empresa. ¿Qué debilidades puedes descubrir en una matriz DAFO? Además de una lectura de todo lo contrario que de la que te he hablado en el apartado de fortalezas -mala situación financiera, problemas con los proveedores, productos obsoletos o con precios poco competitivos…-, podríamos añadir, por ejemplo, volatilidad laboral porque los sueldos que se ofrecen no están en consonancia con los de otros empleos con características similares, o la necesidad urgente de acometer una reforma integral de unas instalaciones muy envejecidas y poco prácticas para el quehacer diario.
  • Oportunidades.- A veces sabemos -aunque no siempre- qué queremos ser de mayores, pero lo que desconocemos es qué debemos hacer para alcanzar nuestro objetivo. En una empresa, esto puede ser sencillo: consolidarse en el mercado, ser mejor, en conclusión, ganar más dinero. Vemos la orilla pero debemos saber nadar con la potencia y el estilo adecuados para llegar cuanto antes mejor. Y para conseguirlo, debemos aprovechar nuestras oportunidades, aunque antes debemos aprender a identificarlas a través de la matriz DAFO. Unos ejemplos: tus productos son muy competitivos y tus beneficios crecerán si exportas a más lugares. Si facilitas cada vez más la conciliación laboral los trabajadores rendirán más, o el teletrabajo -que tanto ha crecido en tiempo de pandemia- se ha erigido en una alternativa a tener en consideración.
  • Amenazas.- Son aquellos nubarrones negros que se otean en el horizonte y que tienes que evitar que se ciernan sobre tu empresa. Es el futuro que no queremos, pero que debemos tener en consideración porque nunca se puede descartar. Unos ejemplos: sabes que tus competidores continúan innovando pero no consigues que tu departamento de I+D reaccione, por lo que te puedes quedar atrás; los precios de los transportes de tus mercancías se están encareciendo, pero si los repercutes en tus clientes corres el riesgo de perderlos; o la mayoría de tu plantilla está a punto de jubilarse y necesitas quienes les sustituyan, pero tienen un perfil que te cuesta mucho encontrarlo en el mercado laboral.

Como estos ejemplos, hay muchos más, casi infinitos, pero lo más importante es que cuando tengas el papel y el lápiz, no corras, piensa con rigor y profundiza todo lo que puedas, porque lo que salga de este DAFO puede ser fundamental para definir el recorrido de tu empresa: cuando estés ante el DAFO, tu tiempo es oro.

Sabías que…?

Se considera que la técnica del DAFO fue originalmente propuesta por Albert S. Humphrey durante los años sesenta y setenta en los Estados Unidos durante una investigación del Instituto de Investigaciones de Stanford, cuyo objetivo era descubrir por qué fallaba la planificación corporativa.