El mito griego de uno de los hijos de Zeus y la diosa Hera, Hefestos, es un buen mito que nos permite entender algunas cuestiones relacionadas con las metas y las motivaciones en la vida.

Hefestos era un famoso maestro artesano, reconocido en el Olimpo y en la tierra por haber realizado objetos metalúrgicos dotados de magia con los que obsequiaba a otros dioses y héroes. Aunque también participó en la creación de Pandora, pues moldeó con barro su cuerpo.

Entre sus creaciones más conocidas destacan las sandalias aladas de Hermes, el casco invisible de Hades, el cinturón de Afrodita que encerraba todos los encantos, el carro de Helios, el tridente de Poseidón, la armadura de Aquiles, el arco de Artemisa y muchos otros.

El Mito de Hefesto 

La situación que enfrentó a Hefesto con su padre Zeus se produjo el día que el hijo intervino a favor de su madre, quien había sido colgada a medio camino entre el cielo y la tierra como castigo impuesto por Zeus.

Al rescatarla provocó la furia del dios más poderoso del Olimpo que con un rayo vengativo lo lanzó desde el Olimpo hasta la tierra, provocándole una cojera que duraría toda la eternidad.

Hefestos cayó en una isla y gracias a su inmortalidad, sobrevivió. Pero el enfado de Zeus duró mucho más de lo esperado y no le permitió regresar al Olimpo.

Después de permanecer aburrido en la isla durante largo tiempo, un día surgió un volcán que le permitió crear una fragua donde dar forma a todas esas ideas de nuevos inventos que tenía. Entre esas ideas había una que sobresalía por encima de las otras. Y esa idea era la de crear unos poderosos rayos para regalar a su padre. A Zeus le gustaron tanto los rayos que le devolvió su lugar entre los dioses del Olimpo.

Esta peculiar historia nos muestra que a veces ante las peores circunstancias de la vida, tenemos que tener claro que hay que seguir trabajando en aquello que más deseamos. Y que, aunque estemos solos, podemos seguir usando nuestro intelecto para poder conseguir creaciones nuevas y salir del lugar donde estamos.

Hefesto no perdió ni un minuto en lamentarse por su soledad en la isla o porque no sabría cómo hacer nuevos inventos; sino que usó su tiempo para pensar en mejores ideas y la oportunidad eventualmente apareció en medio de tantas adversidades.

¿Qué es una meta? 

Una meta es sencillamente un deseo con una fecha de cumplimiento y con un plan de acción para lograrlo. Creo que cualquiera que quiera reconocer el significado de esta palabra tiene que poder reconocer también lo mismo que Hefesto:

Primero, que la vida nos puede poner a prueba duramente.

Y segundo, que nosotros decidimos qué hacer con aquello que nos pasa para reencauzar nuestro destino, a pesar de tenerlo todo en contra.

metas en la vida

¿Qué hábitos se necesitan cultivar para el éxito? 

Los hábitos que seguramente Hefesto jamás dejó de utilizar tendrían que ver con usar aquellas rutinas que mejor le funcionaron en la parte más exitosa de su vida. Pero también con adaptarlas a su nueva realidad. Así como poder crear nuevas rutinas que ya adaptadas, le permitieran lograr retornar al Olimpo.

Y todo ello, no por un atributo de nacimiento, sino más bien por atributos que demostraron su compromiso con el trabajo que mejor sabía hacer. Y que finalmente le permitieron tener el reconocimiento necesario para seguir creando y viviendo con el estilo de vida que quería.

¿Cómo juega la motivación personal en relación a las metas en la vida? 

No siempre vamos a tener todos los recursos para realizar aquello que deseamos, ni tampoco vamos a tener todas las ventajas que implican vivir en un determinado lugar o contar con determinados avales que acrediten nuestro estatus frente a otros. Pero sí podemos crearlos.

Crear situaciones y reconocer oportunidades son mellizos de un mismo sistema de creencias que se gestan en la misma matriz de la motivación personal. Ahí es donde asentamos nuestras ideas más preciadas acerca del lugar en donde queremos estar y la articulación con lo que actualmente tenemos.

Las personas que creen que la motivación personal es un concepto abstracto o etéreo se equivocan al pensar de esa manera, porque lo que la diferencia de simples fantasías es que la motivación cuando va de la mano con la planificación sistemática de actividades específicas, entonces se convierte en metas precisas con resultados igualmente de precisos.

No se trata de un autoengaño, se trata de un convencimiento con una firme base en lo que estamos haciendo justo ahora para estar mañana donde queremos estar.

Todos estos elementos, los hábitos, las metas, las motivaciones personales y la actitud frente a las situaciones inesperadas son clave en las personas que han sabido construir un sentido del destino realista atado a una intención direccionada de las acciones que aplican para que los acerquen a los objetivos que se plantearon, aunque los resultados no se vean rápidamente.

La motivación personal es esa isla donde cayó Hefesto y donde tendremos que aprender dos cosas:

1.- A usar lo que traemos de otro lado y,

2.- A no decaer por el simple motivo de tener que soportar el tiempo de trayecto que hay entre el ahora y el mañana.

Nuestro Olimpo personal

Los mitos griegos me encantan. Simplemente son geniales, pues nos demuestran que incluso los dioses tienen arranques de locura y que la adversidad nunca es una excusa para dejar de aspirar a volver al Olimpo o al menos a obtener algo que nos merecemos por reconocimiento.

Además de esto, los mitos como el de Hefesto nos enseñan que los hombres, al menos desde hace 5000 años atrás hemos venido existiendo bajo padecimientos y adversidades que no han cambiado tanto. Ya no creemos en Zeus pero cierto es que podemos seguir aprendiendo de ellos y cierto es que todos aspiramos a un Olimpo personal en alguna medida.

Este Olimpo personal tiene características igualmente dramáticas, porque algunas veces seremos expulsados, a veces caeremos y otras veces seremos reconocidos y alabados. La clave está en que todo eso acontece en el escenario de nuestras propias ideas y acciones cotidianas, no depende de ningún ser superior.

También nos recuerda que esto que nos pasa en este momento de nuestras vidas, lo bueno y lo malo, ya le pasó a algún griego perdido en el tiempo, aunque la diferencia es que ahora tenemos Facebook y Twitter para comentarlo.

Vota

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar