La libertad está en ser dueños de la propia vida.
Ser dueños de nuestra propia vida es muy fácil de decir, pero un poco más complejo el llevarlo a cabo con plenitud.
Todo el mundo cree ser dueño de su vida, pero la realidad dibuja una escena un poco distinta a la que nos gusta creer a todos.
Cuando hago lo que se supone que debo hacer con mi vida, ¿soy dueño/a de mi vida?
Y, cuando estudio lo que mi familia determina, ¿soy dueño/a de mi vida?
Cuando NO establezco mis propias metas personales ¿soy dueño/a de mi vida?
Para tomar las riendas de tu propia vida, el primer paso y más importante es determinar cómo quieres que sea tu vida. Y para poder hacer esto de forma eficiente, el definir metas personales y profesionales es vital para poder conseguirlo.
Si tus metas son las que se supone que debes conseguir, simplemente no eres dueño/a de tu vida. Aunque vivas la ilusión de que sí lo eres.
La realidad es que si no tomamos la determinación de vivir la vida como nosotros queremos y hacer realidad nuestras ilusiones personales, nunca tomaremos el timón de nuestra vida.
Y, simplemente navegaremos entre pequeños momentos en los que sí determinamos nuestra dirección; aunque mezclados con la gran parte del tiempo donde hacemos las cosas por inercia, por rutina o por el mero hecho de ser lo que se supone que debemos hacer.
Esta situación, tan habitual, es la que determina nuestro grado de libertad. Ya que si no puedes decidir plenamente sobre tu vida, ¿cómo vas a poder sentirte libre?
¿Realmente eres libre y el dueño/a de tu vida al 100%?
La consecuencia de poder decidir por mi propia vida, contrae la obligación de respetar la decisión del otro.
Cuando decidimos por nosotros mismos, en ocasiones incluimos en esa decisión la participación de otros a quienes no les hemos preguntado siguiera si están dispuestos a apoyarnos, lo damos por sentado o por supuesto, cuando lo cierto es que nos intrometemos en su vida para poder obtener lo que es de nuestro parecer.
Por lo tanto, para poder decidir por mi propia cuenta debe ceñirse a lo estrictamente personal y si para obtener nuestras metas, debemos respetar la libertad de decisión de los otros con quienes convivimos.
No basta que solo mencionemos nuestra meta sin determinar claramente cómo lo haremos y si para cumplir la meta precisa la participación de otros, debemos expresar claramente el cómo se logrará y solicitar (sin obligar) la ayuda de los demás.
A eso se le llama COOPERAR o COLABORAR con las personas de tu entorno o no, que formen parte de forma más directa o más indirecta de tus propias metas. Pero al final lo que cuenta es si se dispone del foco en la vida que proporcionan las metas personales o no, y la mayor parte de metas personales, son eso, personales y siempre puedes decidir compartirlas con quien tu decidas o no, ten presente que los responsables de las vidas de otras personas son precisamente, las otras personas, no tu, e igual que cada uno deben decidir por si solas.
Un fuerte abrazo Aristides y gracias por tu reflexión.
¿Dónde está esa frase de Platón? ¿En qué obra o fragmento puede ser encontrada? Después de muchos años estudiando filosofía jamás la he leído. Parece una frase falsamente atribuida en el internet. Agradezco su respuesta.
Gracias Álvaro por tu aportación. La frase esta incluida en uno de sus libros de diálogos (aunque no puedo confirmar el número, ya que no tengo anotada esta información en mis notas). Lo que sí puedo decirte es que no es una frase «titular», sino una reflexión desde del dialogo sobre las propias decisiones y el impacto de ellas en la propia vida, decidiendo en libertad en base a los propios propósitos. Que como seguramente ya sabrás, es un tema recurrente desde distintos ángulos en las reflexiones de Platón.
Espero poder haberte ayudado.