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Tratar de definir qué son los hábitos es mucho más fácil si pensamos en aquellos que consideramos buenos y que todos tenemos (y que realizamos cada día de nuestras vidas), o simplemente en aquellos malos hábitos que sabemos que debemos abandonar para alcanzar una mejor calidad de vida o porque nos traen más problemas que beneficios.

Creo que un hábito se convierte en nocivo cuando nos paraliza en algún punto de nuestras vidas. De tal forma que no podemos lograr las metas que nos planteamos o que nos impide realizar tareas cotidianas.

Por ejemplo, en algunas personas un mal hábito puede ser pasar muchas horas con el móvil o con la Play; en vez de realizar tareas productivas como correr o leer. En cambio, un buen hábito podría ser no consumir aceites ni harinas para mantener un peso y una dieta saludables.

¿Cómo se pueden crear hábitos de éxito?

Creo que lo primero que podemos decir sobre esto es que no se trata de desterrar de la noche a la mañana un mal hábito; sino de ir reemplazándolo paulatinamente por otro.

Las neurociencias han comprobado que tratar de abandonar una ruta neuronal fuertemente ligada a la satisfacción inmediata, como lo son las conductas automotivadas que generan los hábitos, es mucho más contraproducente que intentar hacer pequeñas variaciones en el hábito que tratamos de abandonar o reemplazar por otro.

qué son los hábitos

Para poder crear hábitos de éxito necesitamos:

  • Reconocer que tenemos malos hábitos.
  • Incorporar pequeñas variaciones que eviten displacer al momento en que se presente la oportunidad de usar un viejo hábito.
  • Tomar conciencia de por qué queremos cambiar o crear ese nuevo hábito.
  • Repetir, repetir y repetir el hábito que estamos tratando de incorporar a nuestras vidas cotidianas.

Por ejemplo, si tienes el objetivo de leer un libro nuevo por mes, y suponiendo que un libro promedio tenga 300 páginas, entonces ponte el objetivo de leer al menos 10 páginas nuevas por día, a la misma hora, en el mismo lugar y con el móvil apagado.

Tal vez los primeros días te sientas incómodo; al tercer día notarás un poco más de familiaridad con la situación; y finalmente, a la primera semana ya tendrás un patrón de conducta nuevo.

Lo bueno de los hábitos es que superada la barrera de los 31 días (ni los 11 días, ni los 21, ni los 23 son suficientes por mucho que quieras creer que es así), entonces es cuando prácticamente el malestar se producirá cuando no repitas la rutina que tienes todos los días a esa hora.

Cuando sientas esa sensación es cuando podrás decir que ya has creado un nuevo hábito.

¿Producen felicidad los hábitos? 

Los buenos hábitos claro que sí. Pero en cambio, aquellos que están en tu vida hace mucho tiempo, como por ejemplo la procrastinación, en un primer momento suelen generar una falsa apariencia de placer, por no tener que acometer la acción prevista (postergación); pero en realidad, el hecho de la postergación lo que genera es una gran culpa a posteriori.

Los hábitos que generan una sensación de “persona feliz” son aquellos que nos proporcionan más oportunidades de superación personal. Por encima del gran displacer o la culpa de no haber logrado una meta simple en todo el día.

Tomar cervezas con amigos todos los días por la noche puede ser un buen hábito si cada semana logras, por ejemplo, ventas de tu propio producto por más de diez mil euros/dólares. Pero puede ser un mal hábito si estás buscando una forma de evasión y tu negocio no pasa del plano del deseo, del “algún día”.

No es la acción diaria misma la que define el tipo de hábito, sino sus consecuencias en tu vida.

Ten presente que somos lo que hacemos. Eso no quiere decir que todas las pequeñas acciones que realices vayan a definir tu éxito o tu fracaso profesional; sino que esas acciones van acabar por definirte como persona. Y en su conjunto pueden favorecer u obstaculizar conseguir llegar a desarrollar tu proyecto de vida de forma plena.

qué son los hábitos

¿Por dónde empezar? 

El autoconocimiento es una parte fundamental de cualquier persona que quiere mejorar en su vida. Porque implica mirarse a sí mismo sin prejuicios y también sin filtros.

Podríamos decir que es un tipo de honestidad privada, personal, que nos la debemos con nosotros mismos. Sólo de esta forma podemos crear el mundo ideal en el que queremos pasar el resto de nuestras vidas y que todos tenemos, de alguna u otra forma, estructurado en nuestra mente.

Verse a uno mismo como lo que es y no sólo por cómo hayas sido hasta ahora es poner el acento en el potencial que debemos aprender a desplegar para lograr cambios radicales en nuestras vidas que nos permitan alcanzar mejores metas, ganar más dinero y ser más felices.

Terminar nuestros estudios, si no lo hemos hecho, abandonar malos hábitos, si nos perjudican y rehacer una mejor pareja si estamos divorciados, son sólo la punta del iceberg que te puede permitir escalar a niveles de vida mucho más estables y duraderos, que la que brinda la inestabilidad propia de la zona de confort de los malos hábitos.

Me parece que, si eres un ser humano con un CI promedio, con dos pares de brazos y piernas y una boca que te permita hablar, entonces debes poder aprender a comprometerte con tu futuro, diferenciando los buenos de los malos hábitos e incorporando a tu estilo de vida al menos uno nuevo, que te permita aumentar tu productividad y lograr una relación armoniosa entre tus deseos y tus resultados en los próximos seis meses.

De eso se trata, de crear mejores hábitos. (Lo de los pares de brazos y piernas ni siquiera es obligatorio 🙂 )

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