La productividad es clave para nuestras vidas. A más productividad, más beneficio para todos, porque su aumento va directamente relacionado con una mejoría de la calidad de vida de una sociedad y conlleva una mayor rentabilidad de los proyectos, así como un incremento de los salarios. A más productividad, más inversión y más creación de puestos de trabajo. Esto responde ya a la pregunta de ¿por qué es importante la productividad?

Pero, ¿qué es la productividad? Una medida de carácter económico que sirve para determinar la cantidad de bienes y servicios que se han generado durante un tiempo determinado por cada factor utilizado. Los factores pueden ser distintos –trabajador, tiempo, capital, tierra…–, pero el objetivo es único: medir la eficiencia productiva, es decir, lograr un rendimiento máximo invirtiendo un mínimo de recursos.

Este baremo se convierte en un elemento indispensable para analizar hacia donde se dirigen las tendencias del crecimiento económico. Así, para analizar este escenario de futuro y responder a la pregunta  de por qué es importante la productividad, uno de los dos componentes que se tienen más en cuenta es el porcentaje de productividad de sus trabajadores, al que hay que añadir las variaciones que se producen en el mercado del empleo. Para saber por qué es importante la productividad, tenemos que tener en cuenta los factores que la afectan directamente.

Por qué es importante la productividad y cuáles son los factores que la afectan en una empresa?

Para conseguir que una empresa sobresalga en productividad tiene que tener muy en cuenta dos puntos de partida iniciales y necesarios, dos consejos indispensables para el análisis:

  • El talento de sus empleados. Hay que cuidarlo como si fuera el tesoro más preciado. Todas las personas tienen un talento, sólo que hay que saberle sacar provecho. Todos ganaremos.
  • Mirar más allá de los resultados. Debemos determinar la productividad no sólo la producción. Las cifras pueden ser buenas o malas por fluctuaciones de precios y mercados u otros factores externos, pero nunca debe ser por una caída de la productividad. Hay que estar siempre atentos y corregir los errores, independientemente que los haya motivado la empresa o los trabajadores.

En cuanto a los factores propiamente dichos que afectan a la productividad, debemos tener en consideración los siguientes aspectos:

Tipo de industria

En el mundo actual el abanico de empresas es amplísimo, y no es igual una que se dedica a diseñar robots en 3D para operar en los quirófanos, que otra que se dedica a producir maíz. Sin embargo, la primera no tiene porqué ser mejor que la segunda, la clave está en si nuestra empresa está bien posicionada en el mercado y si sus competidores –reales y potenciales– pueden dejarnos atrás y aminorar nuestra competitividad.

Entorno económico (global y local)

Las coyunturas marcan el camino. Hay que observar hacia dónde se desplaza nuestro mercado y, en el caso de no ir por el trazado correcto, aplicar medidas correctoras.

Los recursos humanos (calidad y cantidad)

No puede generar la misma productividad un aprendiz que una persona que lleva décadas desempeñando el mismo trabajo, de la misma manera que no es lo mismo tener 20 trabajadores que 30. Seguramente, son dos obviedades, pero hay que ponerlas sobre la mesa a la hora de discernir nuestro grado de productividad. Valores como la experiencia o el nivel de la educación de nuestros empleados hay que ponerlos como elementos positivos en la balanza de la productividad.

Capital invertido

Cuando nos respondemos la pregunta por qué es importante la productividad, es esencial tener en cuenta que más capital no es una garantía absoluta de más productividad, pero si la inversión llevada a cabo es la adecuada para el buen desarrollo de nuestra empresa, entonces nuestra empresa destacará en productividad.

Análisis para incidir en la productividad de los trabajadores

Para mejorar el rendimiento de una plantilla en general y de un trabajador en general, se puede realizar un análisis para conocer y reconocer nuestras debilidades y fortalezas y, una vez las hayamos identificado, emprender un nuevo camino teniendo en cuenta tres variables:

  1. Foco. Debemos centrarnos en las labores clave y volcarnos para implementarlas.
  2. Capacidad. Hay que saber a ciencia cierta de qué somos capaces en nuestra empresa, desde todos los puntos de vista: organizativo,
  3. Estrategia. Es de máxima necesidad disponer de un plan de acción, saber hacia dónde queremos que se dirija nuestra empresa.

 

¿Cómo mejorar los índices de productividad de los trabajadores?

mejorar índices de productividad

La productividad laboral crece de manera exponencial si entregamos a nuestros trabajadores una serie de herramientas que les hagan sentir importantes y útiles dentro del engranaje que mueve nuestra empresas. Parece difícil, pero aquí van unos consejos básicos que pueden servir para alcanzar nuestra meta.

  • Buen ambiente de trabajo. Un aspecto crucial, debemos implementar medidas que hagan sentir a nuestros empleados un sentimiento de pertenencia y de orgullo de formar parte de nuestro equipo. Conseguir que los trabajadores se sientan cómodos en sus puestos equivale a un plus automático de productividad. Todo el mundo quiere sentirse a gusto cuando trabaja.
  • Tecnología. Cada día crece la tecnología, una circunstancia que contribuye a mejorar la productividad de los empleados. En algún momento puede significar una inversión elevada, que nos puede hacer dudar, pero apostar por ella es una garantía.
  • Motivación. Los trabajadores motivados son los que más rinden, eso lo sabemos todos. Pero, ¿cómo motivarlos? Os dejamos un par de ideas fuerza para lograrlo:
    1. Incentivándolos. No sólo premiándolos con mejoras en sus salarios, sino también con gestos humanos, con agradecimientos que les hagan sentirse partícipes de un proyecto mayor.
    2. Compartiendo información con ellos. Deben sentirse importantes desde un punto de vista estratégico. Analizar con ellos dudas y metas les proporciona responsabilidad, y pedirles que nos expliquen con sinceridad sus opinones también redundará positivamente en la productividad. Por ello, convocar periódicamente reuniones en las que se cuente con su presencia se convierte en un elemento motivador de grandes dimensiones y de largo recorrido.

Productividad y calidad

La productividad es un resorte cuyo objetivo es la consecución de la eficiencia y, para alcanzar la meta, debe incidir directamente en la calidad del producto y su tiempo de producción. Por este motivo, la productividad no puede dejar de lado a la calidad porque juntas equivalen a la satisfacción del cliente y el éxito de la empresa.

La productividad con calidad es una filosofía de trabajo que aúna disciplina y constancia para  obtener resultados satisfactorios y consolidarlos de cara a un futuro. Pensar en aumentar la productividad sin que ello no repercuta en los estándares de calidad es un error y condena a las empresas a dejar de ser competitivas en un mundo marcado por la globalización, lo que les condena irremediablemente a desaparecer.

Productividad y calidad

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